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Leyenda
del
balcón



El Balcón, es un hueco central del Salón de Embajadores que antes he mencionado el cuál semeja en la pared de la torre hay una jaula.
Encima de las copas de los árboles que crecen en las pendientes laderas de la colina. Como los habitantes se pasa en la mayor parte del día, viviendo en estos patios o súbitos en los terrados en el verano.
Servíame este ajimez como una especie de observatorio, en donde solía sentarme a contemplar el cielo por arriba y la tierra por debajo. Además el magnífico paísaje que se ofrecía ante mis ojos, montaña, valle y vega, contemplaba un cuadro en pequeño, de la vida humana dibujado ante mi vista, constantemente debajo. Al pie de la colina hay una alameda o paseo público, que, aunque no tan de moda como el moderno Genil, atrae, sin embargo, una variada y pintoresca concunencia. Aquí acude la gente de los barrios, y los curas y los frailes que pasean para abrir el apetito o para hacer la digestión, majos o majas (los guapos y guapas de las clases bajas, vestidos con trajes andaluces). Arrogantes contrabandistas, y tal cual vez algún tapado y misterioso personaje de alto rango, que acude a alguna cita secreta. Con lo cual yo era un invisible observador. Hay una considerada barriada debajo de la Alhambra.


Fdo: Juan Manuel Segovia Moya y Adrián Alonso Chamorro.