Ocupan una amplia parcela con huerta y jardín situada en la esquina que forman la cuesta del Chapiz y el camino del Sacromonte, que antiguamente conducía a Guadix.

El acceso se efectuaba desde la placeta del Peso de la Harina, al comienzo del camino del Sacromonte, a través de un espacio común a ambas casas, a cuyo término se ubicaría el zaguán de entrada a la principal. Esta parece que se construyó sobre los restos de un palacio nazarí del siglo XIV, del cual se conserva parte del trazado de la planta y algunos elementos, que fueron aprovechados cuando se reedificó, a principios del siglo XVI, por el morisco Lorenzo el Chapiz, cuyo nombre ha perdurado en el conjunto y la calle donde se ubica. En el mismo periodo, su cuñado Hernán López el Ferí levantaría la otra casa, de menor tamaño y, probablemente, de nueva planta.

Casa de Lorenzo el Chapiz
La casa principal se organiza en torno a un gran patio rectangular, cuyo lado mayor coincide con la dirección norte-sur. En la época nazarí tendría crujías con habitaciones en los cuatro lados y pórticos de cinco arcos en los lados menores. En éstos se situarían las salas principales, probablemente sólo en la planta baja. Aunque hasta nuestros días sólo han llegado las crujías norte, este y el inicio de la oeste, el esquema tipológico de patio cerrado fue perfectamente reconocido por Torres Balbás, arquitecto que entre 1929 y 1932 dirigió las obras de rehabilitación para instalar en estas casas la recién creada Escuela de Estudios Árabes.

En el centro del patio se conserva la alberca original de proporción muy alargada. Los otros elementos nazaríes reutilizados son las columnas de mármol blanco que sostienen los arcos del pórtico norte. Detrás del arco central se sitúa la portada de la sala principal de la casa, de cuya puerta se conservaban todavía a comienzos del siglo XIX sus hermosas gorroneras de mármol, que se exhiben en el Museo de la Alhambra.

La más occidental de estas salas es compartida con la casa de Hernán López el Ferí, a cuyo patio presenta otra portada decorada, lo que ha motivado la confusión citada anteriormente.

Casa de Hernán López el Ferí
Esta casa morisca es de tamaño mucho menor que la anterior. Su zaguán tiene los vanos descentrados para dificultar la visión directa hacia su patio rectangular con pequeña alberca en el centro. La organización funcional sigue la tradición mudéjar, con galerías de madera en los cuatro lados del patio, que permiten un cómodo acceso a todas las salas de la planta alta.

Bajo la crujía norte existe un aljibe, que servía para almacenar el agua que llegaba por la acequia de Aynadamar, destinada tanto para el consumo humano como para el riego de la huerta, situada a levante y organizada en varias terrazas. La ubicada en la cota más baja fue convertida a comienzos de los años treinta en jardín, con diseño similar a los realizados en esa época por el mismo arquitecto en la Alhambra y el Generalife.

Las galerías presentan características decorativas algo diferentes a las de la otra casa, aunque mantienen la fusión de elementos nazaríes, góticos y renacentistas propia del mudéjar granadino. Del arte nazarí perviven los mocárabes que adornan los pies derechos que soportan los techos de la galería. Del arte gótico procede el trazado de las zapatas de lóbulos con pecho de paloma debajo, así como los balaustres rectos de la baranda, y del renacimiento proceden los jarrones tallados en los frentes de las zapatas de los lados menores, así como los capiteles de las dos columnas de mármol. También deben considerarse de inspiración renacentista las zapatas y canecillos de otra galería que ocupa el lado norte de la segunda planta y debió de ser edificada con posterioridad al resto de la casa.